Inhibición sexual: Un caso de “castración” del deseo

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3 commentarios

  • J. G. Guerrero 1 año ago

    ¿Cómo salir? Se puede? Es decepcionante salir y experimentar la decepción. En este caso la inocencia muere y despierta el conocimiento. Y tenemos que ser sembradores de esperanza, saber que mucha gente nos necesita de verdad, que tenemos que convertirnos en libertadores. Neutralizar el mal y sembrar el bien parece una tarea inútil en medio de tanto fango, pero, de verdad, no es así. EL trigo crecerá entre espinas, pero alimentará a mucha gente.
    Bueno Julián, he estado bastante enfermo, pero me voy recuperando bien. Gracias por tus textos que siempre me hacen pensar y cambiar. ´¿Cómo va lo de escribir en serio? Adelante, es tu vocación, tu pasión………

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  • julianleben 1 año ago

    Un gran saludo y abrazo apreciado juan, y como siempre tus códigos me guían… gracias

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  • julianleben 1 año ago

    Su cuerpo derrotado y pesado… sus mejillas humedecidas por el néctar de un deseo decapitado, su mirada perdida en el laberinto de la “moral”… su respiración entrecortada y agonizante intentando contener el último aire que abriga su última voluntad de vivir… sus labios sumergidos en aquellos silencios que gritan la metamorfosis de una ansiedad que ya es parte de la simple necesidad de placer…
    Aquel niño que no conoce el pecado se ahoga en el afán de estar bien con todos, de no volver a sentir la conmoción del rechazo, la soledad del criminal… Aprendió a no dudar ni refutar los designios honorables de la moral, aun cuando todo su ser en cuerpo y alma cada segundo le exijan un porque…
    Aquel niño engañado por su sangre crece en el pantano de la inquietud, con el único deseo de que haber perdido su vida halla valido la pena, que el rencor que contiene se detenga en la condena de aquellos que descaradamente viven tranquilos en el pecado, sin sentir la más mínima culpa por destrozar la moral en la que él nació y creyó…
    … ¿cómo Salir? ¿Cómo poder traicionar su paradigma de vida?, esa estructura moral que acumula en su ser, la que le da el divino derecho a calificarse de bueno y superior, la aceptación definitiva de su salvación eterna…
    Como poder entender que aquello en lo que creyó son solo falacias, y que sus enemigos y amigos nunca fueron reales, que su vida se desarrolló en la profunda y espesa mentira, un fraude que consumió su vida…

    …Nacemos en ese pantano y morimos en el… y solo vivimos en la utopía de una vida fuera de él…

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