Ingeniería y psicoanálisis

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Publicado en 10/27/2013 por

Ingenieria y psicoanalisisLa ingeniería civil es ante todo un servicio para la sociedad. El ingeniero civil proyecta y construye obras que tratan de cubrir las necesidades de las personas.

Somos profesionales que pasamos por  una formación académica muy exhaustiva, y por interminables jornadas de trabajo para poder, aplicando nuestros conocimientos científicos y técnicos, asegurar, entre otras muchas cosas cotidianas, que las personas puedan circular por las carreteras con la máxima seguridad, desplazarnos de forma puntual utilizando el ferrocarril, o asegurar gestos tan aparentemente sencillos como abrir un grifo y que salga agua. 

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La labor que desarrollamos se centra en afrontar cara a cara los problemas técnicos y, por medio del ingenio, darles solución de una forma eficiente, económica y rápida. Esto obliga a que los profesionales estemos orientados a obtener resultados, y a que estemos sometidos a muchas tensiones.

En este contexto, conceptos como las emociones, los afectos y los sentimientos que experimentamos todas y cada una de las personas pasan a un segundo plano. Se nos exige que nuestros cerebros funcionen siempre a buen ritmo y que apliquemos el sentido común, independientemente de cómo nos sintamos, de si somos felices o desgraciados, de si sentimos rabia o impotencia. Esas sensaciones deben ocultarse, y es poco profesional expresarlas en el trabajo.

Un gran problema que experimentamos muchas personas con formación científica o técnica es que no sabemos profundizar en el mundo interior. No sabemos identificar correctamente qué nos está sucediendo a nivel interno, pues no se trata de fenómenos  fácilmente identificables, medibles y valorables, así que determinadas situaciones nos pueden llevar a una gran confusión emocional.

De esta forma, es fácil encontrar compañeros que no se encuentran bien física o anímicamente, que no son felices, y no saben explicar muy bien por qué. Generalmente se suele recurrir a la solución más fácil: esperar a que la mala racha pase y que las cosas se solucionen por sí solas.

Desde luego, a ojos de muchos compañeros que no saben de psicología más que lo que han visto en televisión (algunos de ellos muy desgraciados), ponerse en manos de un psicólogo es poco menos que un signo de auténtica locura, de debilidad, someterse a un proceso en el que van a manipularte, y cuyos resultados son más que cuestionables.

Reconozco que yo mismo, por puro desconocimiento, albergaba ese mismo resentimiento hacia los profesionales de la psicología. Por suerte cuento con una persona maravillosa a mi lado que desarrolla su trabajo codo con codo con profesionales de la psicología. Me comentó lo absurdo de mantener mi rechazo, y me aconsejó que la terapia psicoanalítica podría ayudarme a solucionar algunos problemas incomprendidos de mi vida.

Recuerdo que la primera vez que entré en la consulta de María Jesús yo estaba angustiado. Deseaba que alguien solucionase mi problema. Que me dijeran qué me pasaba, qué tenía que hacer o qué tenía que tomar para encontrarme mejor. En definitiva buscaba que alguien solucionase mi problema, desde el exterior, y a ser posible de una forma rápida, indolora y eficaz.

Con el transcurso de la terapia me di cuenta de que era mi voz la que ocupaba la mayor parte de los 50 minutos de la sesión. Era yo el que hablaba, nadie me estaba manipulando o diciendo qué debía hacer. María Jesús me devolvía parte de mi propio discurso, datos que daban pistas para encontrar la forma y el fondo de mis problemas.

Durante el proceso me resultó especialmente sorprendente cómo, cuando se identifica un factor clave, la mente trabaja de forma subconsciente y sigue tirando del hilo, tratando de desenredar algún nudo que, hasta ese momento, pesaba sobre mi existencia.

Creo que tiene un enorme valor el autoconocimiento que me ha permitido esta experiencia. Durante el proceso terapéutico se deshacen estructuras mentales construidas a lo largo de los años, y se construyen algunas nuevas que permiten adaptarse mejor a las circunstancias de la vida. Esa nueva organización me permite mejores relaciones personales, y afrontar mejor muchos aspectos de mi profesión.

Y lo mejor de todo es que yo mismo he sido la solución a muchos de los problemas que me angustiaban pues, con el acompañamiento de mi terapeuta, he sido yo quien he identificado mis problemas, he visto sus causas, y he puesto soluciones que me han funcionado. Sin los efectos secundarios de ninguna medicación, y con un efecto que creo que puede ser mucho más duradero. Todo un logro personal.

¿Por qué debería una persona con formación científica, confiar en un procedimiento que no aplica de forma estricta el método científico? Estamos hablando de afectos, sentimientos, emociones, todos ellos elementos que difícilmente pueden ser aislados, medidos y analizados desde un punto de vista puramente científico, pero no por ello podemos negarlos, porque forman parte de una realidad incuestionable que forma parte de cada uno de nosotros.

En mi opinión la mejor forma de medir la bondad o no de los resultados del proceso pasa por observar si, con el avance de la terapia, los pacientes sentimos que estamos superando aquellos problemas que inicialmente lastraban nuestro día a día, y logramos ser cada vez un poco más felices con lo que hacemos.

En mi opinión, las personas que sientan que su vida no es plena, por las razones que sean, deberían valorar si merece la pena seguir esperando a que las cosas pasen por sí solas, o algo o alguien venga a solucionarlas.

¿Qué hay más importante que buscar la forma de ser feliz? indudablemente la calidad de la vida que vivimos depende de eso. Es responsabilidad de cada uno echarle valor, y hacer todo lo que esté en nuestras manos para lograr el objetivo de la felicidad. No creo nada merezca más la pena.

Víctor Martínez Ibáñez

Ingeniero de Caminos Canales y Puertos, Ingeniero Geólogo e Ingeniero Técnico de Obras Públicas, con más de doce años de profesión en el mundo del diseño y dirección de obras de infraestructuras del transporte.

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1 comment

  • Jano 7 años ago

    Quiero felicitarles primeramente por la entrevista que nos han brindado entorno a la ingeniería y el psicoanálisis. Sorprenden los puntos comunes que comparten ambas materias y les animo a seguir profundizando en ello.

    Nos obtante querría preguntarles ¿ Que supone como consecuencia de un proceso psicoanalítico cambiar de forma de vida ?

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