Elogio de la madurez

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Publicado en 08/25/2016 por

La madurez no se improvisa. Exige un esfuerzo, un trabajo psíquico considerable. Necesita un clima afectivo bueno: Haber sido deseado, amado, respetado. Haber tenido buenos modelos con los que se hayan producido saludables identificaciones, capaces de dialogar, escuchar, corregir, compartir, acompañar, disfrutar, abrir la mente al interior y al mundo.

Los aspectos primarios de la personalidad se deben subordinar al pensamiento, al yo, que no anula nada sino que lo eleva al lugar de lo humano. Observar, analizar, elaborar, comparar, discriminar, sintetizar, elegir, decidir y actuar son aspectos de una mente madura, de yo bien formado.

El yo, en una mente madura, tiene la capacidad de adaptación, pero también la de cambio y transformación. Construir una realidad en acuerdo con nuestras genuinas necesidades, con mimo y respeto a, nuestra casa, la naturaleza. Descubrir la interrelación que exista entre todas las realidades parciales dentro de esa gran realidad. El vínculo, la conexión, la interactividad, la imbricación, es la trama de toda la vida.

Somos seres complejos. Hemos sido expulsados del paraíso. La continuidad y la singularidad deben dar lugar a un tercero nuevo, distinto, humano.

Madurez no es igual a normalidad. La normalidad se rige por  un criterio, sobre todo, cuantitativo. Una conducta es buena porque la realizan muchas personas. Si la saciedad está bastante enferma en su organización, sus estructuras, sus leyes, sus instituciones ¿Cómo los ciudadanos vamos a estar sanos? Participamos de la locura social, a todos nos afecta, todos la respiramos.

La madurez va más allá de la normalidad. Utiliza el pensamiento crítico con una buena interpretación para superarla, descubrir sus trampas, sus mentiras, su alienación. La madurez tiene una ética que crea pensamiento, valores, diferenciación, dignidad, justicia.

La recompensa de la madurez es la alegría, la profunda satisfacción, la construcción de un mundo nuevo, el sembrar  transformación y  cambio, implantar la dignidad.

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2 commentarios

  • J. G. Guerrero 2 años ago

    Estimado Julián. Agradezco de veras tu aportación. Aunque no vivo en esa realidad concreta, yo soy hijo de un agricultor minifundista que con muy pocas tierras sacó adelante una familia de seis miembros más abuelos. Estoy en contacto con personas que me hablan de esa realidad. Pero gracias amigo, es bueno compartir todo esto. Como tú bien sabes eso no sale de la nada. Muchos luchan, promueven y hacen guerras, matan sin piedad, corrompen con su poder las mentes de la gente, pisotean su dignidad, llena este mundo de armas, crear una urdimbre, un sistema, una organización, unas estructuras bien trabadas y cohesionadas, y todo ello para seguir con sus privilegios. Saben que mientras estén preocupados y metidos en esa miseria y necesidad su lucha va a ser “buscar dinero para comer”. Este es el SISTEMA CAPITALISTA. Si hay algo por lo que lucho es por crear una psicología que no haga esa disociación mentirosa y nefasta entre psicología individual y psicología social. Decía en el video que la normalidad es una normalidad basada en este sistema y por tanto falsa. Ser maduro es superar este sistema, derrotarlo en nuestro interior, descubrirlo en nuestros sentimientos y pensamientos, poner es su lugar otra realidad mental donde los valores sean otros.
    Julián, agradezco tus aportaciones tan ricas y valiosas. Un abrazo.

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  • julianleben 2 años ago

    buen día, En Latino américa existe un alto porcentaje de personas que nacen en la inestabilidad económica, es decir; se crece en medio de la lucha por buscar dinero para comer, educarse, vestirse y toda clase de necesidades básicas, inclusive el mercado básico corresponde al 50% del sueldo mensual. De un salario establecido en (220 euros mensuales), como consecuencia de este entorno de carencia se establece como prioridad social el dinero. (Al parecer es algo que no parece cambiar). Desde este punto de vista los valores sociales se condicionan a una ganancia cuantitativa, en tanto botar basura al piso, o leer un libro educativo, o invertir en educación de calidad parece algo innecesario… la madurez se mide en cantidades, el respeto se gana con dinero y posición… y cambiar esto parece una utopía, además el sistema educativo, laboral, social y económico se establece para mantener esta constante…
    Aun yo como hijo de este sistema y de este entorno, he tenido que aprender por medios propios la importancia de la pertenecía con muchos de estos valores. Sin embargo en este tipo de ambientes se genera mucho el apego, el miedo a perder lo que se tiene, y pensar de otra forma llega a ser la capacidad de vivir mentalmente en otro lugar… aun los proyectos de desarrollo humano siempre están por debajo de los intereses privados.
    Agradezco el vídeo, y espero poder aprovecharlos, gracias

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