Anorexia y bulimia. El gran mercado

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Publicado en 11/18/2012 por

trastornos-alimenticios

El cuerpo como escenario de cambios y convulsiones

La pubertad y la adolescencia son una etapa de grandes cambios y convulsiones. Toda la potencia hormonal precipita una cascada de alteraciones corporales, psíquicas y sociales. La posibilidad de una sexualidad adulta hace su entrada por la puerta grande en la vida de los adolescentes. Se inicia en las familias una gran batalla entre la obediencia del niño y el anhelo de autonomía del joven adolescente.

  El cuerpo es el escenario de todas estas convulsiones. La pulsión buscadora de objetos, de placer y de satisfacción puede entrar en conflicto y sentirse como un peligro desbordante que manifieste su poder arrasador. Frente a la angustia de esta situación psíquica hay que levantar una muralla de contención. El sentimiento de culpa es un gran aliado para erigir este muro. La renuncia al placer pulsional oral de la comida es un acto real y simbólico que va mucho más allá del acto concreto de no comer o darse un atracón. Es una forma de parar, anorexia, y de rebelión, bulimia, todas la implicaciones afectivas que la pulsión creó en otros estadios y reactiva ahora ante el empuje de la pulsión.

  Los adolescentes cuya organización es problemática se tambalearán ante tales sacudidas. La problemática no es sólo del adolescente sino que afecta a la familia. Podemos decir que un/a adolescente anoréxico-bulímico vive en una familia donde fallan aspectos importantes. Por tanto hay que situar en problema en el contexto familiar y social que presiona al adolescente desde la sociedad del gran mercado a tener un cuerpo diez según los cánones del consumo.

  Por tanto el problema no es de las hormonas. Ellas no son culpables de nada. Somos los seres humanos a través de los tipos de estructuras sociales, familiares y personales que creamos los que nos abocamos a una buena organización o a una desorganización, de ahí surgen las patologías personales, familiares y sociales.

La psicología no debe ofrecer soluciones simplistas que sólo busca la adaptación a esta sociedad enferma, sino verdaderos cambios en los seres humanos que les permitan ser fermento de mutaciones hacia un mundo mas humano, justo, libre, solidario y responsable.

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